Inventario por talla y color en varias sucursales
Con una tienda el inventario cabe en la cabeza. Con tres, la pregunta es dónde está la talla que te están pidiendo. Cómo se resuelve.
Con una tienda, el inventario cabe en la cabeza del dueño. Con tres, la pregunta cambia: ya no es «cuánto tengo» sino «dónde está la talla que me están pidiendo» — y contestarla por WhatsApp, preguntándole a cada sucursal, es el momento en que una tienda deja de necesitar un punto de venta y empieza a necesitar un sistema.
El error que lo hace imposible: dar de alta cada talla como un producto
Una playera en cinco tallas y cuatro colores son veinte combinaciones. Capturarlas como veinte productos distintos funciona el primer mes y después hace imposible todo lo demás:
- No puedes saber cuánto vendió el estilo, solo cuánto vendió cada fila suelta.
- No puedes ver la corrida completa de un vistazo ni notar que te faltan las tallas de en medio.
- Al reponer, pides por cantidad y no por talla, que es como se rompen las corridas.
Lo correcto es un producto con su matriz: una prenda, con sus tallas y colores como variantes. Cada combinación lleva su propia existencia y su propio código, pero todas viven bajo el mismo estilo.
Qué necesitas ver cuando hay varias tiendas
| Pregunta | Dónde se contesta |
|---|---|
| ¿Hay talla 7 en negro en alguna tienda? | La existencia por sucursal, talla y color, en una sola pantalla. |
| ¿Qué tienda vende mejor este estilo? | La venta por sucursal del estilo, no del producto suelto. |
| ¿A cuál le sobra y a cuál le falta? | La comparación entre existencia y ritmo de venta de cada tienda. |
| ¿Qué pido al proveedor? | La curva de tallas real de lo que se vendió, sumando todas las tiendas. |
La primera es la que se usa todos los días, con el cliente enfrente. Si consultarla toma más de unos segundos, en la práctica nadie la consulta y la venta se pierde.
Una sola existencia, no una por canal
Si además vendes en línea, la existencia tiene que ser la misma. Un inventario para el mostrador y otro para la tienda en línea garantiza que tarde o temprano vendas dos veces la última talla M — y que quien reclame sea el cliente de internet, que es el que menos tolera esperar.