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Cómo decidir qué tallas recomprar

Lo que te sobró te dice qué no comprar. Para saber qué sí, hay que mirar lo que se vendió y, sobre todo, lo que se agotó antes de tiempo.

· 3 min de lectura

Casi todas las recompras se deciden mirando lo que sobró. Es el dato más fácil de ver —está ahí, en el anaquel— y es el que menos sirve, porque lo que sobró solo te dice qué no volver a comprar.

Lo que necesitas saber es lo contrario: qué talla se acabó, y sobre todo cuándo se acabó. Una talla que se agotó en la semana tres no vendió «lo que vendió»: vendió todo lo que tenía y se quedó corta el resto de la temporada. Esa demanda no aparece en ningún reporte de ventas.

La venta perdida no se mide, se estima

Si recibiste diez piezas de talla M y se acabaron en tres semanas de una temporada de doce, tu reporte dice «vendí diez». Pero al ritmo que iba habría vendido bastante más si hubiera habido. Ese hueco entre lo que vendiste y lo que habrías vendido es la razón por la que las tiendas repiten el mismo error cada temporada: compran según lo que registraron, no según lo que la gente pidió.

La forma sencilla de corregirlo: para cada talla que se agotó antes del final, proyecta el ritmo que llevaba sobre el periodo completo. No es exacto, y no tiene que serlo — basta con que deje de tratar «se agotó» como si fuera «vendió justo lo necesario».

Cómo se arma la recompra

  1. Saca la venta por talla, no por estiloDel estilo completo y sumando todas tus tiendas. Si lo haces por tienda, cada una tiene poca venta y el ruido se come la señal.
  2. Marca qué tallas se agotaron y en qué semanaEsa fecha es el dato que más vale de todo el ejercicio.
  3. Proyecta las agotadasPara las que se agotaron, estima qué habrían vendido al ritmo que llevaban. Con un tope razonable: nadie vende diez veces lo que tenía.
  4. Convierte a porcentajesLa curva es una proporción, no cantidades. «30% M, 25% L, 20% S…» se aplica igual si vas a comprar cien piezas o mil.
  5. Ajusta con lo que sabes y el sistema noSi vas a abrir en una plaza con clientela distinta, o el estilo es más entallado que el del año pasado, eso lo sabes tú. El dato es el punto de partida, no la orden.

El error de promediar todo junto

Una curva sacada de toda la tienda mezcla básicos con moda, vestidos con playeras, y sale una proporción que no le queda bien a nada. La curva se saca por familia de producto, y si un estilo se comporta distinto al resto de su familia, ese estilo lleva la suya.

¿Cuántas temporadas de historia hacen falta?
Con una temporada comparable ya se puede trabajar, y dos son bastante mejores. Más importante que la cantidad es que sean comparables: la curva de verano no sirve para pedir abrigos.
¿Y si es un estilo nuevo que nunca he vendido?
Se usa la curva de su familia, la de los estilos más parecidos en corte y precio. Es una aproximación, pero es mucho mejor que la corrida estándar del proveedor, que está hecha para el promedio del país y no para tu clientela.
¿Debo comprar exactamente lo que dice la curva?
Como punto de partida sí, ajustando por lo que sabes del mercado que la venta pasada no puede saber. Lo que no conviene es lo contrario: ignorar la curva y pedir la corrida estándar porque es más fácil.
¿Sirve esto si compro poco volumen?
Sirve más, porque con poco volumen cada talla mal pedida pesa mucho más en el resultado. Lo que cambia es que con pocas piezas conviene redondear hacia las tallas centrales, que son las que siempre se mueven.